Mantenimiento preventivo de redes contra incendio en edificios

¿Tu edificio está protegido realmente? La importancia del mantenimiento de redes contra incendio

UN SISTEMA INSTALADO NO SIEMPRE SIGNIFICA UN SISTEMA LISTO.

En la mayoría de los edificios residenciales, el sistema contra incendios es ese “gigante dormido”: está ahí, instalado en pasillos y cuartos técnicos, pero rara vez pensamos en él… hasta que ocurre una emergencia.

Tener una red de hidrantes, rociadores y sensores no es suficiente; la clave de la supervivencia y la protección económica radica en el mantenimiento preventivo.

1. El mantenimiento no es opcional: lo que dice la norma

En Colombia, la seguridad humana y la protección contra incendios están regidas principalmente por la NSR-10 (Norma Sismorresistente) y normativas técnicas como las de la NFPA (especialmente NFPA 25 para redes hidráulicas).

Estas normas dictan que no basta con instalar el sistema; el propietario o administrador es responsable de garantizar que el sistema sea funcional los 365 días del año. Las rutinas de inspección (mensuales, trimestrales y anuales) aseguran, por ejemplo, que:

  • Las bombas arranquen automáticamente.
  • Las tuberías no tengan obstrucciones o corrosión.
  • Las mangueras y extintores no estén vencidos.

2. El riesgo de la “falsa seguridad”

Un sistema sin mantenimiento es, a menudo, más peligroso que no tener nada, porque genera una falsa sensación de seguridad. Si ocurre un incendio y la red existente falla por falta de cuidado (por ejemplo, una válvula pegada o una bomba fuera de servicio), las consecuencias pueden ser devastadoras:

  • Pérdida de vidas: los minutos que se pierden intentando activar un sistema fallido son vitales.
  • Daños estructurales mayores: un fuego que pudo controlarse con un rociador termina afectando pisos enteros.

3. El factor póliza: ¿por qué el seguro podría no pagarte?

Este es el punto que más preocupa a las administraciones y consejos de administración. Cuando ocurre un siniestro, las compañías de seguros envían peritos para investigar la causa y el estado de los sistemas de mitigación.

Si se demuestra que el incendio se extendió porque la red contra incendios no funcionó debido a falta de mantenimiento, la aseguradora puede objetar el pago.

Conclusión: prevención es ahorro

El mantenimiento preventivo no es un gasto, es la inversión que valida tu seguro y garantiza la vida de los residentes. Un sistema certificado es tu mejor defensa ante el fuego y ante las entidades legales.

¿Cada cuánto se debe hacer mantenimiento a la red contra incendio?

Depende del sistema y la norma aplicable, pero normalmente se realizan rutinas de inspección mensuales, trimestrales y anuales para asegurar operación continua y cumplimiento.

¿Qué pasa si el sistema está instalado pero no se ha mantenido?

Puede fallar en una emergencia (falsa seguridad), aumentar el daño, elevar el riesgo legal y, en ciertos casos, dar lugar a objeciones por parte de la aseguradora.

¿Qué debería incluir un mantenimiento preventivo bien hecho?

Revisión de bombas, válvulas, presiones, estado de tuberías, puntos de red, mangueras, señalización, pruebas funcionales y registro/documentación de actividades realizadas.